Cuando no sabía que era el miedo a conducir.

Cuando en el 2006 empecé a trabajar como formadora vial, no era consciente de que muchas personas sufrían un miedo a conducir que les paralizaba y les limitaba la vida.

A mí, conducir nunca me había llamado especialmente la atención aunque desde pequeña siempre había visto a mi padre hacerlo con naturalidad. Así que lo consideraba algo práctico, pero que no me interesaba demasiado.

Hoy, agradezco que con 17 años mi padre me apuntara a la autoescuela porque “tener el carnet es algo que siempre va bien” y que al permiso de motocicleta le siguiera el de coche con 19 años.

Reconozco que si hubiera sido por mí, quizás aún no conduciría o lo haría muy poco. Próximamente te contaré mis inicios y te puedo adelantar que podría escribir toda una novela…

Como te iba diciendo, no fue hasta que empecé a trabajar que me di cuenta de la implicación que tenía el miedo a conducir.

Cuando un alumno viene a su primera hora de práctica, siempre les pregunto si tenían ganas de empezar las clases. La mayoría contestan que nunca han conducido (de eso se trata porque van a aprender) y que están un poco nerviosos. Pero durante la práctica se dan cuenta de que se imaginaban más torpes, que no era para tanto y que pueden aprender. Al final de la clase se quedan con ganas de más.

Pero también es verdad, que a veces, me encontraba con otro tipo de alumnos… Alumnos que pese a progresar con la técnica adecuadamente, acompañaban la hora de prácticas de pensamientos negativos, nerviosismo y malestar.

Me llamaba la atención que la diferencia entre los que disfrutaban de las clases y los que no, estaba en cómo ellos percibían la situación, para nada en cómo circulaban.

La diferencia en cómo se percibían las situaciones, era más evidente cuando venían a las clases conductoras que llevaban años sin conducir por diferentes motivos:

  • “Hasta ahora no lo he necesitado.”
  • “Siempre ha conducido mi marido.”
  • “No me gusta demasiado.”

Con la mínimas explicaciones ya recordaban el conocimiento adquirido, aunque hubieran pasado muchos años, y conducían con una muy buena fluidez. Algunas conductoras, incluso se sorprendían de que aún se acordaban. Pero de nuevo, aparecían pensamientos de “no ser capaz”, acompañados de una cierta sensación desagradable.

Si la conducción no era el problema, ¿cómo les podía ayudar a que cambiaran su percepción? El primer paso era comprender el miedo a conducir.

Comprender el miedo a conducir.

1 La amaxofobia

La palabra amaxofobia viene del griego:

  • Amaxo: Carruaje.
  • Fobia: Phobos, miedo terrible.

La amaxofobia es un miedo constante y desproporcionado que sienten algunas personas cuando conducen o piensan en conducir.

El miedo a conducir actúa a nivel cognitivo, fisiológico y conductual:

  • A nivel cognitivo, aparecen pensamientos anticipatorios al peligro, negativos y catastróficos respecto a lo que puede ocurrir o a los síntomas que se está experimentando.
  • A nivel fisiológico, algunos de los síntomas desagradables que se pueden experimentar son: Sudoración, taquicardias, mareos y temblores.
  • Y a nivel conductual, lo más habitual es evitar conducir.

En los casos más extremos se viviría un miedo paralizante, aunque la mayoría de veces se trata de miedos circunstanciales como:

En España, según un estudio realizado por Attitudes en el año 2010, un 22% de los conductores sufren algún tipo de ansiedad cuando conducen, y de ellos, un 4% sufriría un miedo paralizante que les impide conducir.

Las conductoras que tienen miedo a conducir, normalmente sobrestiman el peligro y subestiman sus propios recursos para hacer frente a ese peligro.

Pese a ser consciente de este miedo irracional, te sientes incapaz de afrontar la conducción sin que sea una experiencia desagradable y negativa.

Por otra parte, la falta de comprensión en tu entorno, a menudo acompañado con comentarios como: “Todo el mundo conduce”, “no será para tanto”, o “no exageres”; puede hacer que si tienes miedo a conducir, acabes rindiéndose ante la imposibilidad de plantar cara al miedo que sientes.

El paso siguiente será un sofisticado sistema de evitación, sumado a mil excusas y justificaciones que respalden la NO necesidad de conducir.

Puedes llegar a pensar que aprendiste a tener miedo de manera automática, cuando en realidad se trata de algo más complejo.

  1. Interpretas una situación de manera negativa.
  2. Aparecen pensamientos limitantes e irracionales
  3. Se activa la emoción: el miedo.
  4. Se genera una conducta, normalmente de evitación.

Si aprendes a detectar esos pensamientos y a gestionar el miedo, en consecuencia modificarás tu conducta. ¿Qué te parece la idea?

El siguiente artículo te puede ayudar en este punto: Desafía tus pensamientos limitantes en 9 pasos.

2 ¿Cuáles son las posibles causas por las que puede que aparezca el miedo a conducir?

Las causas por las que puede que tengas miedo a conducir pueden ser muy diversas, en algunos casos la aparición del miedo es consecuencia directa de una experiencia negativa, como puede ser sufrir un accidente o vivir el accidente de alguien cercano.

Cuando alguien sufre un accidente o lo vive de cerca con algún familiar o conocido, lo ideal sería volver a conducir lo antes posible. Todo depende, por supuesto, de las consecuencias de ese accidente tanto físicas como psicológicas, pero si es posible, lo más adecuado sería obligarse a conducir o ponerse en tratamiento con un profesional de la salud, en la mayor brevedad.

Otras, el miedo aparece sin que se sepa muy bien el por qué. De pronto, un día tomas conciencia, de que conducir puede ser peligroso para ti y los que te rodean.

Quizás sufriste un ataque de pánico por motivos ajenos a la conducción y a partir de ese momento, asocias esa mala experiencia con el conducir y con el miedo anticipado de que se pueda volver a repetir.

Otras causas que podrían desencadenar el miedo a conducir, podrían ser:

No haber recibido un aprendizaje óptimo. Muchas veces escatimamos horas de prácticas, a veces, presionados por los comentarios de los demás. 10, 20, 40 y hasta 100h de aprendizaje suelen ser necesarias para un nuevo conductor.

Sí, lo sé, es tiempo y dinero, ¿pero cuánto invertirías en tu seguridad? Estamos hablando de aprender a conducir que es mucho más que saber manejar los mandos de un vehículo.

Personas que tengan una baja autoestima o personalidad insegura.

Que no se hayan sentido apoyadas por personas cercanas dominantes o negativas.

Con un personalidad rígida y perfeccionista. Aquí mi frase preferida es: “Tengo derecho a equivocarme”. ¿Alguien ha aprendido a caminar sin caerse….?

Personas que ven reducidas sus capacidades psicofísicas. Las capacidades psicofísicas pueden verse afectadas por la edad, medicamentos, o el consumo de substancias como alcohol y drogas.

Personas propensas a sufrir depresión, ansiedad o estrés.

O que tienen pensamientos irracionales sobre la conducción o sobre ellos mismos. Suelen ser pensamientos de adivinación, catastróficos o de generalización.

Te suenan frases como: “Todos los conductores son unos maleducados”, “nuca seré capaz de conducir tranquila”, “seguro que los demás conductores están quejándose de mi conducción”.

Puedes leer el siguiente artículo en relación : Detecta 13 de los pensamientos irracionales en la amaxofobia.

Estas posibles causas pueden relacionarse entre sí:

  • Un conductor que no haya aprendido adecuadamente puede sentirse cada vez más inseguro.
  • Una persona puede que sienta como disminuye su autoestima y confianza si es criticada constantemente de manera negativa.
  • Alguien que sufra ansiedad generalizada puede ver afectadas sus capacidades psicofísicas y esto perjudicar su conducción.
  • Alguien puede no evitar tener pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas, después de haber sufrido un accidente.

3 ¿Cuáles son los síntomas de la amaxofobia?

Ante un peligro real o imaginario, nuestro cuerpo sufre una gran activación fisiológica que lo prepara para luchar o huir.

El sistema nervioso simpático, dentro del sistema nervioso autónomo, se encarga de producir la energía necesaria para actuar. Libera adrenalina y noradrenalina para dar las respuestas de lucha o huída.

El corazón late con mayor rapidez, la respiración se vuelve más superficial, y las molestias gastrointestinales son provocadas para evacuar y así liberar peso al huir o luchar.

Estas respuestas, suelen ser desproporcionadas a la hora de hacer frente a los posibles peligros que te puedas encontrar conduciendo.

Así que acaban exteriorizándose en síntomas como:

  • Taquicardias
  • Molestias en el estómago
  • Mareos
  • Opresión en el pecho
  • Sudoración
  • Sofoco
  • Tensión muscular
  • Dolor de cabeza

Aún y así, debes entender que son reacciones naturales de tu cuerpo, que aparecen de forma intensa.

Afrontar el miedo a conducir.

¿Cómo?

Con determinación y valentía.

Y llegados a este punto, me vienen a la mente varias frases relacionadas con el miedo:

  • “El miedo es de valientes.”
  • “Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo.”
  • “Todo lo que deseas está al otro lado del miedo.”
  • “Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.” Nelson Mandela.

Y además de ser valiente ¿qué vas a necesitar?

Detectar los pensamientos limitantes y transformarlos. De manera inconsciente has ido acumulando una serie de pensamientos que no te ayudan. El primer paso para poder transformarlos y que no influyan en tu conducción es darte cuenta de ellos.

Aprender a disminuir la intensidad de los síntomas. Para ello, de nuevo será importante detectar qué síntomas aparecen y en qué intensidad para aprender a moderarlos.

Gestionar el miedo. Desarrolla tu inteligencia emocional y aprende a regular el miedo.

Rodearte de gente que te apoye. De nada sirve insistir y que te frustres con alguien que no te comprende. A veces, simplemente no saben cómo ayudarte.

Explica con naturalidad qué te ocurre, acepta sus opiniones aunque no las compartas y encuentra el apoyo que necesitas dentro o fuera de tu entorno.

¿Qué te parece el siguiente artículo?: ¿Cómo ayudar a tu pareja con amaxofobia?

Realizar acciones en forma de pequeñas rutinas. Márcarte semanalmente en el calendario ciertos días y horas en los que vayas realizar, aunque sea un poco por obligación, pequeñas acciones relacionadas con la conducción. Sin excusas.

Explorar nuevas posibilidades. Sigue buscando información, prueba técnicas que no hayas practicado.

No rendirte nunca. Insiste y persiste hasta hacerlo posible.

Creer que lo vas a conseguir. La actitud es muy importante. Habrán días en los que estés muy motivada, otros que no tanto, pero si tu crees que puedes hacerlo, tu atención se centrará en encontrar las soluciones y en cómo sortear los obstáculos.

CREER EN TI.

¿Se te ocurre alguna más?

Puedes leer el artículo: ¿Cómo superar la amaxofobia? 7 estrategias eficaces.

Te espero en los comentarios 😉

Pin It on Pinterest

Share This