Depende de donde vivas o trabajes, tener miedo a conducir no es ningún problema.

Yo vivo cerca de Barcelona, que es una gran ciudad, y cuando voy a realizar alguna formación, teniendo en cuenta el día y el horario, a veces voy en coche y otras en transporte público.

Tengo la libertad de poder elegir cuál es la mejor opción.

Cuando el miedo a conducir frena tu vida.

Cuando tienes miedo a conducir, esta libertad de elección ya no existe.

Pierdes tu independencia al necesitar cuadrar tus horarios y trayectos con el transporte público o tener que pedir favores a otras personas para que pueda acompañarte.

A menudo, acabas creando un sistema para desplazarte, complejo y costoso con el que pierdes cada día un tiempo valioso y mucho dinero.

Ni con todo el dinero del mundo, podrás jamás, recuperar el tiempo perdido.

Carmen, para un trayecto de 20 minutos en coche, tardaba una hora y media en llegar al trabajo y otra hora y media en poder volver a casa. Cuando fue madre, se dió cuenta que esa situación era insostenible, no quería pasar tanto tiempo en un autobús, prefería disfrutar de su hijo.

Llegará el día, si es que no ha llegado ya, en el que mirarás hacia atrás y te darás cuenta de todo lo que has dejado de hacer o lo que has hecho por obligación, al no poder conducir sin miedo.

Sufrir miedo a conducir influye en otros ámbitos de tu vida.

Laboralmente pierdes oportunidades de trabajo o vives con la incertidumbre e inseguridad de que no te trasladen a otra ciudad.

Con tu pareja, el miedo a conducir, en ocasiones puede ser motivo de discusiones o el sólo hecho de depender de sus horarios para las obligaciones diarias, puede hacer que te sientas incómoda.

Con tus hijos, quizás te sientas limitada en los horarios para poder recogerlos del colegio, llevarlos a las extraescolares o pasar una bonita tarde merendando con ellos.

¿Cuántos encuentros con tus amigos o compañeros de trabajo has rechazado porque no tenías la manera de ir hasta donde habían quedado?

¿Qué harías, si estando sola, alguien de tu familia enfermara de repente y tuvieras que actuar lo más rápido posible?

Qué impotencia, sentirte secuestrada en tu ciudad.

¿Te sientes reflejada?

Las siguientes preguntas te ayudarán para tu propia reflexión:

  • ¿Qué es lo que te hace permanecer inmóvil?
  • ¿Qué te impide conducir con naturalidad?
  • ¿En que áreas de tu vida influye negativamente el miedo?
  • ¿Cuáles son las consecuencias de tener miedo a conducir?

Con este artículo sólo quiero que tomes conciencia de cómo el miedo a conducir te impide vivir con libertad.

Somos personas de hábitos y costumbres, así que quizás has ido dejando de hacer cosas de manera progresiva sin darte cuenta.

  • ¿En qué momento dejaste que el miedo a conducir ganara terreno? 
  • ¿En qué momento fuiste dando pasos hacia atrás hasta que te sentiste atrapada?

En el siguiente artículo puedes leer como Liberarte de los hábitos de manera práctica.

Me encantaría que me explicaras en los comentarios si te has sentido identificada y cuáles son las consecuencias de sufrir miedo a conducir en tu vida.

Adelante valiente!

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