Escuché hablar del ejercicio de liberar hábitos por primera vez en un curso de  Mindfulness y me pareció interesante por su sencillez y su facilidad de practicar.Soy de las personas a las que les cuesta organizarse y gestionar bien el tiempo (aunque poco a poco y con constancia voy mejorando), y hoy por hoy me atraen los ejercicios prácticos que no requieran demasiada dedicación pero que a la vez mejoren mi bienestar.

Antes de practicar, me gustaría definir:

¿Qué es un hábito?

Un hábito es una acción, conducta o comportamiento automatizados que hacemos de manera insconsciente.

Si te paras a pensar por un momento, descubrirás algunas de las acciones que haces diariamente sin pensar:

Tomarte un cafe por las mañanas, lavarte los dientes, apagar las luces y cerrar la puerta con llave cuando te vas.
Seguramente sigues el mismo orden al vestirte o empiezas a lavarte por la misma parte del cuerpo cuando te duchas.

Son pequeñas costumbres y rutinas que se convierten en hábitos cuando se repiten a lo largo del tiempo.

El miedo a conducir cuando aparece de forma reiterada como respuesta a una determinada situación, puede convertirse en un hábito no deseado.

El miedo a conducir llega a convertirse en un hábito no deseado. Clic para tuitear

¿Cómo practicar el ejercicio para liberar hábitos?

Para poder practicar el ejercicio de liberar hábitos, en primer lugar, será necesario que detectes algunos de los hábitos que tienes incorporados de manera habitual y los modifiques intencionada y voluntariamente.

No se trata de hacer grandes cambios o de reemplazar unos hábitos por otros, al menos, no con estos ejercicios.

Puedes empezar practicando una semana los siguientes ejercicios y a partir de aquí, incorporar nuevas variantes que se te ocurran para modificar y cambiar los que yo te proporciono como ejemplo:

5 ejercicios para liberar hábitos:

  • 1er día: Cambia de silla.

El ejercicio consiste en “cambiar de silla” literalmente.
Siéntate en una silla diferente para comer, en un lugar que no sea el habitual en el sofá… Cambia en cualquier lugar o situación en la que suelas tener un sitio predefinido o “reservado”.

  • 2º día: Cambia de camino.

Estoy segura de que cuando vas a trabajar, a comprar, a pasear, etc. Casi siempre lo haces por el mismo camino (sea caminando, en bici, en coche…, da igual).
Este día tienes que cambiar tus recorridos habituales de manera consciente, pasa por calles que nunca has pasado aunque tengas que dar un poco de vuelta.
Fíjate en ese nuevo recorrido, los edificios, los comercios, explora e improvisa.

  • 3er día: Al revés.

En el ejercicio del 3er día además de ser conscientes de todo aquello que haces sin pensar, vas a practicar con los hemisferios del cerebro.
Vas a utilizar la parte menos predominante de tu cuerpo, como por ejemplo, comer con la mano contraria a la que estás acostumbrado.
Haz una prueba: cruza los brazos sin pensar y ahora hazlo al revés. ¿A que tienes que pensar en cada movimiento de tus brazos para poder volver a cruzarlos? ¿A que no te sale de manera automática?
Lo mismo pasa con el miedo. La respuesta que das a determinadas situaciones se han automatizado y ahora hay que pensar en cómo hacerlo para conseguir un resultado diferente.

  • 4º día: Cambia algo de sitio.

Consiste en cambiar algo de su sitio habitual. Algo que utilices diariamente y que siempre tengas en el mismo lugar, por ejemplo cambiar de sitio el cubo de basura, no hace falta que te lo lleves muy lejos, solo con que lo muevas un poco hacia un lado o delante o detrás de donde lo tengas.
Date cuenta y presta atención, cada vez que vayas a hacer el gesto de coger ese objeto que hayas cambiado de sitio o cada vez que que vayas a tirar algo a la basura, si es eso lo que cambias.

  • Fin de semana: Haz algo nuevo.

Escribir un poema o un cuento.
Dibujar un paisaje o cualquier cosa que imagines.
Practicar un deporte que nunca hayas hecho.
Dar un paseo por algún sitio al que nunca hayas ido
En fin, posibilidades mil.
Es importante fijarse en los detalles de lo que estés haciendo, cómo te sientes, qué piensas, si te es difícil salir de tus rutinas…
Algo que sea sencillo de hacer por 1era vez, o si no se te ocurre nada o no te apetece, algo que haga mucho tiempo que no haces.

Mi “algo nuevo”, fue hacer volar una cometa. Fue muy divertido jugar con ella y mis hijos.

 

¿Por qué te puede ayudar este ejercicio con el miedo a conducir?

Al final sentimos miedo de manera casi automática. Clic para tuitear

El miedo no deja de ser un hábito cuando perdura a lo largo del tiempo.

Este ejercicio ayuda a tomar conciencia sobre todos los comportamientos diarios que hacemos sin pensar y así poder cambiarlos de manera intencionada.

En referencia al hábito de sentir miedo:

  1. Detecta en qué situaciones aparece el miedo a conducir.
  2. Toma conciencia de cuál es tu respuesta “automática”.

Practicar este ejercicio:

  • Mejora la capacidad de ser más flexible.

Para conseguir un cerebro que se pueda adaptar a distintas circunstancias y lograr diferentes puntos de vista cuando sientas que el miedo te bloquea ante una determinada situación y no eres capaz de encontrar una solución o salida.

  • Aumenta la creatividad.

Debes potenciar tu imaginación para hacer las cosas de un modo diferente.
Pensar de manera consciente en los pasos a seguir cuando quieres que tu respuesta no sea automática, así que si empiezas por encontrar nuevos caminos ante los comportamientos involuntarios, lograrás transformar la respuesta inconsciente ante el miedo a conducir.

#QueTusMiedosNoTeLimiten

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