La confianza

La confianza es la esperanza de que alguien se comporte tal y como quieres o habías previsto; o de que algo suceda tal y como habías imaginado y deseado.

Yo soy la primera que cuando decido cambiar algo en mi vida aunque sea para mejorarla, dudo por unos momentos si seré capaz  de conseguirlo y me siento insegura ante la incertidumbre de no saber el resultado real en el futuro.

Por suerte, con el tiempo he aprendido a seguir hacia delante pese a las dudas y he trabajado, y sigo trabajando, desarrollando mi propia confianza.

Y es que ante un cambio o el afrontar un nuevo reto, muchas veces aparece el miedo.

Miedo a no ser capaz, miedo a no estar a la altura, miedo a no saber qué pasará, miedo ante lo desconocido. Miedo.

Si lo piensas por un momento, te darás cuenta de que el miedo y la confianza van cogidos de la mano. Oscilan en equilibrio, a veces la confianza es poderosa, otras, durante un tiempo, el miedo gana.

¿Pero qué ocurre si se rompe el equilibrio? ¿Qué ocurre si el miedo se hace tan grande que te empequeñece y te anula?

Es hora de tomar acción y desarrollar tu confianza.

Las principales causas de la falta de confianza son dos:

  • La falta de habilidad, para desempeñar una tarea o trabajo que no dominas.
  • Una baja autoestima por no haberte valorado a ti misma durante mucho tiempo.

Sea como sea, me gustaría que escribieras las respuestas de las siguientes preguntas sobre los 4 pilares para desarrollar tu confianza:

Mental.

Cómo piensas y qué piensas ante un nuevo reto o proyecto.

Emocional.

¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes y en qué intensidad? ¿Aceptas tus emociones?

Físico.

¿Te cuidas? ¿Te encuentras bien contigo misma? ¿Descansas lo suficiente?

Espiritual o personal.

¿Qué es importante para ti? ¿Le estás dedicando el tiempo que se merece?

Estoy segura que contestar estas preguntas ya remueven de alguna manera tu conciencia.

Claves para desarrollar tu confianza

1. Las creencias.

Todos tenemos creencias, opiniones subjetivas que damos por verdades absolutas.

Muchas veces ni siquiera las cuestionamos porque no nos damos cuenta de cómo guían nuestros juicios y decisiones diarias.

Estas creencias las hemos construido a lo largo de los años a partir de nuestras propias experiencias y el entorno social y familiar en el que hemos crecido.

Hay creencias que nos empoderan, pero en cambio, tenemos otras que nos limitan.

¿Hasta qué punto eres consciente de tus creencias limitantes?

La próxima vez que tengas, casi de manera automática, un pensamiento que no te ayude a afrontar el miedo:

  1. Detéctalo.
  2. Cuéstionalo.
  3. Cámbialo.

En el siguiente link puedes leer más sobre los pensamientos limitantes y cómo cuestionarlos y cambiarlos.

2. Identificar talentos.

Todos, y repito, todos, absolutamente todos, tenemos algo que se nos da bien.

En este punto, para desarrollar tu confianza, se trata de detectar cuál es tu talento, qué habilidad natural tienes y HACER MÁS DE AQUELLO QUE SE TE DA BIEN.

Si no sabes qué es lo que se te da bien, piensa en algún hobby, en algo que aprendiste hacer y que ahora no te supone ningún esfuerzo gracias a la práctica que has adquirido con el tiempo.

Si aún no se te ocurre nada o crees que no tienes ninguna habilidad, PREGUNTA.

Pregunta a familiares y amigos qué es lo que creen que se te da bien y déjate sorprender.

3. Apoyo.

Rodéate de personas que sumen, con las que puedas hablar, que te apoyen y te comprendan aunque no compartan tu opinión.

Yo los llamo cómplices… Personas que te acompañan sin juzgarte y con las que puedes contar siempre que lo necesites.

¿Quiénes son esas personas para ti?

4. Actitud positiva.

Y con actitud positiva me refiero a CREER.

Creer que puedes hacerlo, creer en ti, creer que todo saldrá bien pese a las dificultades que encuentres en el camino.

En este punto se me ocurren varias frases:

“Al final todo va a salir bien, y si no, es que aún no es el final” (¿Alguién me recuerda en los comentarios de qué peli es esta frase? 😉 )

“Tanto si piensas que puedes hacerlo, como si piensas que no, tienes razón.” Henry Ford. ¿Con qué opción te quedas?

Y por último: “Cuando lo crees, lo creas.”

¿Cuál es tu reflexión ante estas preguntas?

5. Gestionar el fracaso.

¿Cuántas personas no intentan algo por el miedo a fracasar?

Que levante la mano quien piense que el fracaso es algo positivo. Pocas personas, ¿verdad? ¿Y quién piense que el fracaso es algo negativo?

Pues tengo que reconocerte que desde que dejé de ver el fracaso como algo positivo o negativo, me he quitado un gran peso de encima.

He aprendido, que el fracaso no tiene por qué ser negativo ni positivo, que es un RESULTADO.

Si no estoy contenta con el resultado final de una serie de decisiones o acciones, las detecto, las analizo, las cambio (porque puedo y porque quiero) y sigo probando sin límite de intentos. Clic para tuitear

En una conferencia escuché que el fracaso es una calle sin salida.

Puedo quedarme en esa calle sin salida dándome cabezazos contra la pared y lamentándome. O puedo salir, aprender y buscar otro recorrido.

Si no lo intentas por miedo a fracasar, te quedarás como estás. ¿Quieres seguir como estás sin abrirte a la posibilidad de haberlo intentado? Tú decides.

Ejercicios prácticos para desarrollar tu confianza

Amplía tu zona de confort.

En la zona de confort o comodidad, todo es conocido aunque sea desagradable.

Cuando decido dar un paso fuera de esa zona conocida, aparece el miedo.

Y la manera de vencer al miedo es acompañar a esa decisión de una acción.

Una acción, que repetida reiteradamente, hará aumentar la confianza y empequeñecerá al miedo.

Paso a paso, decisión tras decisión y acción más acción, aumentarás tu zona de confort hasta conseguir el éxito.

La postura de poder.

Seguramente hayas escuchado hablar de la relación tan estrecha que mantienen cuerpo y mente.

De cómo los pensamientos a través las conexiones entre neuronas, sinapsis y de los neurotransmisores que generan, pueden llegar a somatizar síntomas orgánicos e incluso enfermarte.

Pues bien, ¿por qué no utilizar esta conexión en tu beneficio y provocar el efecto contrario?

Por si no lo sabías, tu postura corporal dice mucho de cómo piensas y modificándola puedes influir en tus pensamientos y desarrollar tu confianza.

Te confieso que es una técnica que yo misma utilicé así que te puedo confirmar su eficacia.

Es tan fácil como mantener durante 5 minutos una postura similar a la de un súper héroe: Cuerpo erguido, brazos en jarra, barbilla levemente levantada y mirada al frente.

Yo la practicaba al principio de impartir unos nuevos cursos ante unos 20 desconocidos. En el lavabo, sin que nadie me viera, y salía empoderada. Pero no se lo cuentes a nadie que es un secreto…

Visualizar.

De nuevo, la magia existe en tu cerebro.

Visualizar es uno de los recursos personales más potentes que conozco.

Cuando visualizas una experiencia, el cerebro hace prácticamente las mismas conexiones y en las mismas áreas, que como si la estuvieras viviendo en realidad. Interesante, ¿verdad?

¿Cuánto tiempo dedicas al día, a diseñar tu futuro?

Y ya no solo me refiero al futuro con toda la amplitud que ofrece esta palabra, si no que a veces, es tan fácil como visualizar y construir el resultado deseado de una situación concreta.

Construir el resultado de un cambio o un reto que tengas miedo de afrontar.

Vivir y experimentar con todos los sentidos, aquello que queremos lograr, como si sucediera en el momento presente, permitiendo que se muestren ante ti, un mundo de posibilidades... Clic para tuitear

¿Crees que visualizar podría ayudarte a afrontar la realidad con más confianza en ti?

Un camino por recorrer

La confianza se construye, se cuida y se alimenta cada día.

Ponte en marcha y descubre todo el potencial que ya hay en ti.

Tanto el coaching como la programación neurolingüística, comparten una idea común: Cada persona tiene sus propios recursos para resolver cualquier obstáculo que encuentre en su camino.

¿Cuáles son tus recursos? ¿Te animas a descubrirlos?

No dejes que el miedo limite tu vida y descubre la confianza que ya hay en ti.

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